Mi Maletín de Compras

# de items: 0
Total: $0.00
Califica este artículo:

(2 Votos)

Visitas:

30

NATURALIZACIÓN DE PERSONAS EXTRANJERAS

viernes 04 de agosto del 2017 | 16:47

Última actualización: martes 15 de agosto del 2017 | 10:26

NATURALIZACIÓN DE PERSONAS EXTRANJERAS

 

Autor. Dr.  José Enríquez.

 

En el Art. 76 encontramos la naturalización de personas extranjeras por haber prestado servicios relevantes al país. Es un error considerar que este reconocimiento sea un proceso de naturalización. A esta forma de concesión de la nacionalidad se la conoce también como “gran naturalización” y tiene características especiales, no se requiere de solicitud ni autorización de la persona a quien se la va a otorgar, ni tampoco debe acreditar domicilio ni renuncia a la nacionalidad anterior.

 

Constituye realmente una nacionalidad sui géneris, por cuanto otorga derechos pero no el cumplimiento de obligaciones que acarrea una naturalización común. Por esto se sostiene que no constituye una naturalización propiamente dicha. Es más un homenaje de gratitud y reconocimiento que el Estado brinda, de manera excepcional al extranjero eminente que ha contribuido de forma inconmensurable y altruista al bien del país.

 

Resulta demasiado relativo aquello de “servicios relevantes al país”, en virtud de esta disposición se ha concedido la nacionalidad ecuatoriana a extranjeros que realmente no han realizado méritos suficientes como para ser acreedores a tan alto honor, sin duda el más importante que puede reconocer el Estado ecuatoriano a una persona extranjera. Un claro ejemplo que ilustra este criterio, es la nacionalidad concedida al papa Juan Pablo II en su visita al Ecuador en el año 1985, cuyo decreto presidencial trae la siguiente frase: “Declarar ecuatoriano de honor a Su Santidad Juan Pablo II[1] Se puede observar en el decreto que ni siquiera se utiliza el nombre del Papa, impensable estimar que este haya solicitado ser ecuatoriano, que haya renunciado a su nacionalidad, que haya acreditado domicilio, que la haya hecho efectiva, que haya inscrito en el Registro Civil o que haya viajado con pasaporte ecuatoriano. Se trató de un homenaje de gratitud a tan distinguido personaje.  

 

Por considerarse el más alto reconocimiento que puede realizar un Estado a favor de un extranjero, esta facultad, de manera general, acorde al Derecho Comparado, es potestad del Congreso o Asamblea Nacional, máximo órgano de representación popular en un sistema democrático. En nuestro país, desde el inicio de la República hasta 1979, año en que entró en vigencia la Constitución aprobada mediante Referéndum del 15 de enero de 1978, todas las Constituciones mantenían la tradicional disposición que determinaba que serán ecuatorianos por naturalización los que hubieren obtenido del Congreso la nacionalidad ecuatoriana por servicios relevantes al país, por lo que la facultad de conceder este tipo de nacionalidad pasó del poder legislativo al ejecutivo, lo que se mantiene en la actual Ley, conforme lo dispuesto en los artículos 72 inciso final y 163 numeral 9. Debe entenderse por lo tanto que se trata de una forma más de naturalización, ya que el Art. 8 de la Constitución al disponer quienes son ecuatorianos por naturalización no establece excepción alguna.

 

CONCESIÓN DE LA NACIONALIDAD POR HONOR.

 

 A partir de este cambio, parecería que la nacionalidad por honor deja de tener las características propias de tan importante acto, para ser considerada, “como una forma rápida de naturalización”, que permite acceder al ejercicio de derechos en igualdad de condiciones que los nacionales de origen. La concesión de tan magno reconocimiento, al depender exclusivamente del criterio del Presidente de la República, ha dado lugar al abuso interesado de esta potestad, ya que en virtud de esta facultad se ha concedido la nacionalidad ecuatoriana a varios jugadores de fútbol, a fin de que puedan integrar la selección nacional y así conseguir resultados positivos para el país, o en otros casos disminuir la cuota extranjera que tienen los equipos nacionales para aprovecharlo con otros futbolistas extranjeros. Si bien no se puede limitar el derecho que tienen estas personas extranjeras a convertirse en ecuatorianos, lo criticable es la forma en que lo hacen, los dignísimos servicios relevantes que prestan es en beneficio de los clubes que los contratan, cuyos dirigentes, de estimar conveniente, deberían propiciar su nacionalización pero cumpliendo el procedimiento ordinario.

 

De similar manera se ha procedido con sacerdotes y religiosas, que en cumplimiento de su sagrado deber han desarrollado una ejemplar labor asistencial, pues, si su deseo es pasar a ser ecuatorianos, deben acudir a los representantes de la iglesia y solicitar el patrocinio para el trámite de naturalización.

 

En otros países latinoamericanos, este reconocimiento es realmente de excepción, cuyo trámite es previamente puesto a consideración de la opinión pública, a fin de que la comunidad conozca las cualidades del ilustre personaje a quien se intenta homenajear, creándose de esta forma un ambiente a favor o en contra del reconocimiento pretendido. Cabe mencionar que para los Colombianos esta es una “institución desconocida”, probablemente por considerarla inaplicable.

 

Para evitar el abuso del ejercicio de esta potestad, es necesario que la facultad de otorgar este tipo de nacionalidad, que por sus características es un acto excepcional, debe volver a ser privativa de la Asamblea Nacional, de esta manera, primeramente sería objeto de aprobación por parte de los asambleístas, para que previa solicitud sea concedida por el Presidente de la República en acto solemne y público, Lastimosamente se perdió la oportunidad de legislar en este sentido ya que en la nueva Ley encontramos que se insiste en que será otorgada por la o el Presidente de la República y podrá ser solicitada por una persona natural, colectivo u organización social, siendo requisito la permanencia regular por más de un año, con lo que le privaron al Ecuador de la posibilidad de otorgar este reconocimiento a ilustres personajes que no solicitarán tal homenaje, ni residan en el territorio del Estado. De tal forma que no se podría conceder la nacionalidad ecuatoriana por honor al Papa Francisco (tomando únicamente como caso similar al del Papa Juan Pablo II).

 

 En nuestro país es imperante la necesidad de recabar la importancia de la concesión de la nacionalidad por honor, la función Legislativa y Ejecutiva deben participar de una manera coordinada y eficaz en el proceso de otorgamiento, por lo que es indispensable que la Asamblea Nacional sea el organismo facultado para proponer al Presidente de la República la concesión de tan alto reconocimiento, lo que permitirá mantener en alto el prestigio y seriedad de tan excepcional gracia, evitando al país el bochorno de la ingratitud o de la conducta inadecuada de algún agraciado.

 

El Art. 77 determina la facultad discrecional del Estado sobre la naturalización señalando que la concesión de la carta es un acto soberano y discrecional de la función ejecutiva, por lo que el Estado, por medio de la autoridad de movilidad humana es libre de conceder o no la nacionalidad, no tiene obligación alguna de hacerlo; y, discrecional por cuanto la autoridad no está obligada a explicar al peticionario las razones de su negativa, con lo que se pone en duda si efectivamente es un derecho de la persona o sigue siendo un acto voluntario y discrecional del poder público.

            Esta norma finaliza determinando que la nacionalidad ecuatoriana por naturalización se adquiere desde el día en que la autoridad de movilidad humana emite el acto administrativo que acredita tal condición, ya que su otorgamiento será notificado a la Dirección General de Registro Civil (Art. 82) por lo que desde esa fecha pasa a ser considerado como ecuatoriano con pleno goce de sus derechos públicos, civiles y políticos. Aunque la igualdad plena frente a los ecuatorianos de origen no se cumple en el ejercicio de ciertos derechos políticos.

 

Solicitud de Nacionalidad.

 

El Art. 78 manifiesta que la solicitud de obtención de la nacionalidad puede ser presentada en el territorio ecuatoriano o en las misiones diplomáticas u oficinas consulares, por lo que su trámite puede ser en el Ecuador o en el exterior, de conformidad con la ley, (¿qué ley?) “considero que lo correcto es de conformidad con el reglamento de esta ley”. Lo novedoso es que se puede presentar y tramitar en el extranjero, esto sería aplicable únicamente para los extranjeros casados o en unión de hecho con ecuatorianos que residan en el extranjero y mantengan esa condición al menos por dos años (quienes al parecer serían los únicos que podrían exonerarse del requisito de residencia en el país), ya que para los casos de adopción de menores extranjeros y para los hijos de ecuatorianos por naturalización que nacen en el extranjero se señala que procede directamente el registro como ecuatorianos.

 

Improcedencia de la Concesión.

 

El Art. 79 señala las causales de improcedencia de la concesión de la carta de naturalización: por no cumplir con los requisitos; por haber recibido sentencia condenatoria ejecutoriada por crímenes de lesa humanidad (Corte Penal Internacional) o por cualquier delito previsto en la ley ecuatoriana cuya pena privativa de libertad sea superior a cinco años, debe entenderse que no solo los procesados en el Ecuador; y, por ser considerado una amenaza o riesgo para la seguridad interna “según la información que dispone el Estado ecuatoriano”. Esto último constituye claro ejemplo de discrecionalidad acorde con lo estipulado en el Art. 77 que establece la discrecionalidad sobre la naturalización, no obstante la norma indica que la negativa debe ser previa resolución motivada.

 

El Art. 80 indica que podrán renunciar a la nacionalidad ecuatoriana quienes hayan adquirido por naturalización y también por adopción o por naturalización de sus padres, una vez cumplidos los dieciocho años, siempre que demuestren que la renuncia no les convierta en apátridas. Debe entenderse que aquellos que acceden a la nacionalidad por matrimonio o unión de hecho y por servicios relevantes se encuentran dentro del grupo de “quienes hayan adquirido por naturalización”, ya que la Constitución reconoce este derecho a todos los ecuatorianos que no sean por nacimiento.

 

Nulidad de la Carta de Naturalización.

 

El Art. 81 dispone la nulidad de la carta de naturalización previa acción de lesividad: cuando esta haya sido otorgada sobre la base de ocultación de hechos relevantes; presentación de documentos falsos; y, cometimiento de fraude a la ley en el procedimiento de concesión. La primera observación es que dispone la nulidad y no la cancelación o revocatoria de la carta de naturalización, lo que corresponde a los jueces y no declararla a la autoridad de movilidad humana como establece la norma, debiendo limitarse esta autoridad a declarar la lesividad del acto administrativo. Otra observación es en cuanto a que debemos entender por “hechos relevantes” y por “fraude a la ley”. Importante recordar que si la nacionalidad ecuatoriana por naturalización se adquiere desde el día en que la autoridad de movilidad humana emite el acto administrativo que acredita tal condición (Art. 77), la nulidad surtirá efecto una vez ejecutoriada la sentencia que determine la nulidad de tal acto.

 

Con relación a lo anterior, también podría mencionar que La Ley de Extradición, en su artículo 4 señala que corresponde al Presidente de la República la cancelación de la Carta de Naturalización a solicitud del Presidente de la Corte Suprema de Justicia o la Sala de lo Penal competente, pedido que deberá constar en la misma sentencia del juicio que dispone la extradición de un ecuatoriano por naturalización.[2] Cabe recalcar por lo tanto que al momento de cumplirse la orden de extradición ya no se trata de un ecuatoriano, ya que previamente su carta de naturalización debe ser cancelada por parte del Presidente de la República. Esto demuestra que la cancelación de la carta de naturalización procede por mandato de la Ley de extradición. Es necesario recordar para estos casos que los efectos de la cancelación de la Carta de Naturalización son personales, lo que significa que la cancelación no puede ser extensiva al cónyuge ni a los hijos, esto consta expresamente determinado en el Art. 5 de la Convención sobre Nacionalidad y de la cual el Ecuador es parte.[3]

 

Por último, el Art. 82 señala la obligación de la notificación tanto del otorgamiento o denegación de la naturalización al interesado, al Registro Civil y a la autoridad de control migratorio, disposición que no amerita mayor comentario. 

 

Conclusiones.

 

Debo mencionar que la Ley no dispone sobre la recuperación de la nacionalidad por naturalización, limitándose a señalar en la disposición general segunda, que los ciudadanos ecuatorianos por nacimiento que hayan renunciado a la nacionalidad antes de la entrada en vigor de la Constitución actual, podrán recuperarla a través de un trámite sumario. Resulta contradictorio establecer que “los ciudadanos ecuatorianos” puedan recuperar la nacionalidad, si pretenden recuperarla es porque no la tienen y por lo tanto no podrían ser considerados como ciudadanos ecuatorianos.

 

Los vacíos e inconsistencias señaladas, espero sean subsanadas con la promulgación del Reglamento a esta Ley.

El análisis realizado y los comentarios emitidos responden al detenido estudio del texto de las normas, del ejercicio profesional en este campo y de veinte años de docencia universitaria a cargo de temas relacionados con la nacionalidad.

 



[1] REGISTRO OFICIAL No. 149 de marzo 21 de 1985 

[2] Ley de Extradición. Art. 4 En ningún caso se concederá la extradición de un ecuatoriano, su juzgamiento se sujetará a las leyes del Ecuador. La calidad de ecuatoriano será apreciada por el Juez o Tribunal competente para conocer de la extradición en el momento de la decisión sobre la misma, con arreglo a los preceptos correspondientes del ordenamiento jurídico ecuatoriano, y siempre que no hubiera sido adquirida con el propósito de hacer imposible la extradición, en cuyo caso, el Presidente de la Corte Suprema de Justicia o la Sala de lo Penal competente, según corresponda, solicitará al Presidente de la República la cancelación de la Carta de Naturalización en la misma sentencia del juicio de extradición.

[3] CONVENCIÓN SOBRE NACIONALIDAD. Suscrita durante la VII Conferencia Panamericana, Montevideo 1933, Ratificada por el Ecuador el 19 de junio de 1936, publicada en el Registro Oficial No. 274 del 26 agosto de 1936.  Art. 5.- “La naturalización confiere la nacionalidad solo a la persona naturalizada, y la pérdida de la nacionalidad, sea cual fuere la forma en que ocurra, afecta solo a la persona que la ha perdido.”