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Convención de Viena: Contrato de Compra - Venta Internacional de Mercaderías

martes 21 de octubre del 2014 | 14:33

Última actualización: martes 04 de noviembre del 2014 | 10:01

Convención de Viena: Contrato de Compra - Venta Internacional de Mercaderías

Autor: Ab. Adriana Jaya


Introducción

Ante la Globalización económica mundial la contratación Internacional tiende a la uniformidad de criterios con la creación de convenciones, la aplicación recurrente de los usos y costumbres comerciales internacionales, a fin de asegurar las transacciones hechas internacionalmente; los avances tecnológicos permiten que la comunicación sea inmediata con cualquier parte del mundo, comunicación que también tiene injerencia en la contratación internacional, debido a que muchos de ellos se realizan por internet o redes electrónicas de comunicación. Es aquí donde las regulaciones pretenden normalizar los Usos y Costumbres Internacionales, a fin de darle a las partes contratantes la seguridad jurídica en sus transacciones.

El comercio internacional adolece de la necesaria unificación de criterios legislativos aplicables a las transacciones de bienes y/o servicios.  La imposibilidad de crear un único derecho aplicable a los contratos mercantiles de índole internacional ha obligado tanto a las Instituciones creadas “ad hoc” (UNIDROIT, CCI..) como a los operadores (Organismos, y Asociaciones Profesionales) a articular distintos mecanismos para su regulación legal.

Las condiciones generales de contratación responden al fenómeno de la estandarización de contratos y vienen impuestas por su reconocimiento y uso repetido en el tiempo y han alcanzado a configurarse como norma consuetudinaria para los sectores comerciales en que son aplicadas.

La Convención de Viena prevé que las mercancías entregadas estén cuantitativa (cantidad pactada), cualitativa (la concreta mercadería a la que se refiere el contrato)y jurídicamente de acuerdo con los términos del contrato.

El texto de Viena reconoce la autonomía de las partes, es decir  en el caso que nos ocupa,  que es el comprando quien está plenamente facultado para determinar la conformidad o no de las mercancías. Esta conformidad no ha de ser solo fáctica sino que es necesario que sea también jurídica, es decir libres de cualquier derecho o pretensión de un tercero e incluso aquellos supuestos en los que los derechos o pretensiones se basan en la propiedad industrial u otros tipos de propiedad intelectual.

La problemática de la conformidad de las mercaderías adquiridas plantea el problema del examen de la mercancía, actividad esencial para concretar tal conformidad. El Convenio en su artículo 38.1 establece una obligación genérica, por parte del comprador, de examinar o hacer examinar las mercaderías en el plazo más breve posible, atendidas las circunstancias. Ahora bien, la cuestión del examen de las mercancías tiene varias matizaciones, la que incluso no tendrá límite de tiempo, cuando la falta de conformidad " se refiere a hechos que conocía o no podía ignorar y que no haya revelado al comprador", previendo así la actuación dolosa del vendedor.

La Convención regula en sus preceptos supuestos que implican falta de conformidad en las mercancías, lo que conlleva una determinada responsabilidad, ya sea en los casos en que el vendedor incumple con lo pactado contractualmente acerca de la calidad de las mercancías o cuando la mercancía es considerada no apta según lo regulado por el texto de Viena.

I.              Contrato

Contrato, es el instrumento a través del cual dos o más personas con consentimiento mutuo se obligan entre sí a dar o hacer alguna cosa. 

Rodríguez Azuero lo define como “... La manifestación o el acuerdo de dos o más voluntades que buscan la consecución de un mismo logro y que califica como acto bilateral o plurilateral. Dos ejemplos del acto jurídico bilateral son el contrato y la convención...”[1]

II.            Contrato Internacional

Como se ha señalado con anterioridad, el contrato es un mecanismo legal que tiene por fin el intercambio sea de mercaderías o servicios. Es decir, “... el Acuerdo entre dos o más partes para producir efectos jurídicos...”[2].

Fernandez Arroyo considera internacional a “esa relación jurídica de carácter privado cuyos elementos están vinculados con dos o más ordenamientos jurídicos u organizaciones jurisdiccionales”[3]

Para calificar a un contrato como internacional debemos orientarnos la naturaleza misma de las relaciones contractuales.  Los criterios que priman se resumen en tres: el que las partes contratantes tengan algún tipo de conexión personal con Estados diferentes –conexión que se traduce en distintos conceptos, tales como el lugar de negocios según la Convención de Viena de 1980, el domicilio y el lugar habitual de residencia en la Convención de Roma-; el que el objeto del contrato sea llevado a cabo en el extranjero –sea la entrega de los bienes, la prestación de los servicios, etc.- y, el que los bienes involucrados en el contrato se encuentren en otro Estado.[4]

 

III.           Contrato de Compraventa Internacional

Es un contrato nominado que se perfecciona únicamente con el acuerdo de la partes tanto en la cosa a ser transferida, como en el precio de la misma.  Este viene determinado por la presencia de más de un ordenamiento jurídico.  Su función principal es proporcionar seguridad jurídica a las partes.

 

IV.          La Convención de Viena como Regulación del Contrato de Compraventa Internacional

La Convención de Viena de 1980, se creó con la finalidad de adoptar normas uniformes aplicables a los contratos de compraventa internacional de mercaderías con el fin de eliminar obstáculos jurídicos existentes en el comercio internacional.  Regula, la formación del contrato y los derechos y obligaciones del vendedor y del comprador derivados de dicho contrato. Podemos señalar que la Convención reconoce que la libertad contractual encuentra sus límites en: el deber de actuar con buena fe y lealtad en la negociación, la limitación proveniente de estar las partes obligadas por cualquier práctica que hayan establecido entre ellas, y estar obligados por los usos ampliamente reconocidos y regularmente observados en el tráfico mercantil. Para evitar los problemas generados por las dificultades de regular los contratos de compraventa internacional de mercaderías, el Convenio se diseñó bajo una normativa sobre la compraventa internacional de mercaderías que pudiera ser asumida por todos los países del mundo como propia, la que significaría, que todos los países miembros compartirían la misma normativa sobre compraventa internacional de mercaderías, con lo cual desaparecerían los problemas de regulación de los contratos.

El Convenio no regula todos los contratos de compraventa internacional de mercaderías; sólo alguno de ellos, es así que el art. 2 excluye del ámbito de aplicación del Convenio a:

·         Las compraventas de mercaderías para uso personal, familiar o doméstico, salvo que el vendedor, en cualquier momento antes de su celebración, no hubiera tenido ni debiera haber tenido conocimiento de que las mercancías se compraban para ese uso.

·         Quedan fuera del Convenio las compraventas en subastas y las ventas judiciales

·         Se excluyen compraventas de valores mobiliarios, títulos o efectos de comercio y dinero, las compraventas de buques, embarcaciones, aerodeslizadores y aeronaves y, por último, las compraventas de electricidad.

Junto con estas exclusiones, el Convenio, en su art. 3, equipara a los contratos de compraventa internacional de mercaderías determinadas transacciones que, técnicamente, no tienen tal consideración:

·         Se considerarán como compraventas los contratos de suministro de mercaderías que hayan de ser manufacturadas o producidas, a menos que la parte que las encargue asuma la obligación de proporcionar una parte «sustancial» de los materiales necesarios para esa manufactura o producción

·         Se equiparan determinados contratos que implican una prestación de servicios. Siempre y cuando, la "parte principal" de las obligaciones de la parte que proporcione las mercaderías no consista en suministrar mano de obra o prestar otros servicios.

Hay que tomar en cuenta que el Convenio de Viena no regula todos los aspectos del contrato de compraventa internacional de mercaderías. Gobierna, exclusivamente, la formación del contrato de compraventa, y los derechos y obligaciones del vendedor y del comprador derivados del mismo. No regulará, por ejemplo, ni la cuestión de la capacidad de obrar de los contratantes, ni los efectos del contrato sobre la propiedad de las mercancías vendidas (arts. 4 y 5).

 

V.            Formación del Contrato

i. Obligaciones Contractuales

i.i Vendedor

La Convención de Viena, en su artículo 30 dispone que “El vendedor deberá entregar las mercaderías, transmitir su propiedad y entregar cualesquiera documentos relacionados con ellas en las condiciones establecidas en el contrato y en la presente Convención”.[5]

Respecto de la entrega de la mercadería la Convención distingue entre la entrega conforme y no conforme respecto de lo contenido en el contrato así como la no entrega en absoluto.  En el caso de que el vendedor entregue mercadería distinta a la pactada, puede considerarse a dicha entrega de mercadería como no conforme, de la que se deriva la obligación del comprador de examinar o hacer examinar la mercadería[6]; quien a su vez podrá exigir la entrega de otras mercaderías en sustitución de aquéllas sólo si la falta de conformidad constituye un incumplimiento esencial del contrato[7]; o exigir al vendedor que las repare para subsanar la falta de conformidad, a menos que esto no sea razonable habida cuenta de todas las circunstancias. [8]

El momento y lugar de entrega son los determinados por el contrato, a falta de esta determinación se aplicarán las reglas dispositivas contenidas en la Convención.  En los contratos que implican el transporte de mercaderías, el vendedor cumple con su obligación de entregarla en el momento que  la pone a disposición del primer porteador.  En el caso de mercaderías que deben ser manufacturadas o producidas en un lugar determinado y es de conocimiento de las partes previo a la celebración del contrato, el vendedor únicamente deberá ponerlas a disposición del comprador en ese lugar o en su propio establecimiento sin necesidad de realizar una entrega.  A falta de estipulación del momento en que debe realizarse la entrega, la Convención señala que se lo hará en un plazo razonable.  No existe mandato que obligue al comprador a recibir las mercaderías previo a la fecha pactada, no obstante en caso de hacerlo el vendedor tiene el derecho de subsanar cualquier falta de conformidad o entregar mercaderías sustitutas, si ello no ocasiona un gasto excesivo para el comprador ni limita su derecho a exigir la indemnización de los daños y perjuicios.  Respecto de los documentos relacionados con la mercadería, en caso de ser necesario, puede ser subsanada cualquier falta de conformidad en caso de una entrega anticipada.

En caso de que el comprador no proporcione la suficiente información al vendedor, éste no podrá aducir falta de conformidad respecto de las mercaderías que: “a) que sean aptas para los usos a que ordinariamente se destinen mercaderías del mismo tipo[9]; b) que sean aptas para cualquier uso especial que expresa o tácitamente se haya hecho saber al vendedor en el momento de la celebración del contrato, salvo que de las circunstancias resulte que el comprador no confió, o no era razonable que confiara, en la competencia y el juicio del vendedor;[10] c) que posean las cualidades de la muestra o modelo que el vendedor haya presentado al comprador; d) que estén envasadas o embaladas en la forma habitual para tales mercaderías o, si no existe tal forma, de una forma adecuada para conservarlas y protegerlas[11]”.[12]

El vendedor es  responsable además  de toda falta de conformidad que exista en el momento de la transmisión del riesgo al comprador, aun cuando esa falta sólo sea manifiesta después de ese momento. Incluso de la ocurrida después del momento transmisión del riesgo y que sea imputable al incumplimiento de cualquiera de sus obligaciones.  Es posible que las partes puedan pactar excluir las garantías sobre las mercancías adquiridas.

Es obligación del vendedor además el de transmitir la propiedad de las mercancías. El vendedor deberá entregar las mercaderías libres de cualesquiera derechos o pretensiones de un tercero, si tales derechos o pretensiones se basan en la propiedad industrial u otros tipos de propiedad intelectual, la obligación del vendedor se regirá por el artículo 42.[13] La obligación se extiende a la propiedad industrial u otros tipos de propiedad intelectual que conociera o no hubiera podido ignorar en el momento de la celebración del contrato, sujeta a las condiciones establecidas en el art. 42.  Es obligación del comprador comunicar al vendedor la existencia del derecho o la pretensión del tercero, especificando su naturaleza, dentro de un plazo razonable a partir del momento en que haya tenido o debiera haber tenido conocimiento de ella[14], salvo que pueda aducir una excusa razonable por haber omitido la comunicación requerida y con ello exigir indemnización de daños y perjuicios excepto lucro cesante[15].

 

 

i.ii Comprador

La Convención de Viena, en su artículo 53 dispone que: “El comprador deberá pagar el precio de las mercaderías y recibirlas en las condiciones establecidas en el contrato y en la presente Convención”.[16]

El artículo 38 impone una carga al comprador que consiste en el examen de las mercaderías lo antes posible. En caso de falta de conformidad, el artículo 39 exige su denuncia en un tiempo razonable que no podrá superar los dos años. Una vez efectuada la comunicación de la falta de  conformidad de las mercaderías entregadas, el comprador podrá ejercitar las acciones que le correspondan: la de resolución (artículo 49), la de cumplimiento específico, la de sustitución y la de reparación (artículo 46), así como la de indemnización de daños y perjuicios. También puede ejercitar la acción quantiminoris en ciertos casos (artículo 44).  Salvo que las partes digan otra cosa, el comprador debe pagar el precio de las mercaderías y, recibirlas en las condiciones establecidas en el contrato y en el Convenio de Viena.

La obligación del comprador de examinar o hacer examinar las mercaderías, y de comunicar al vendedor cualquier anomalía que pueda observar en un plazo de tiempo razonable (Dependerá de las concretas mercancías de que se trate. Si se trata de un producto perecedero, deberá de ser  inmediata), especificando la naturaleza del vicio (arts. 38, 39 y 43).

La segunda de las obligaciones del comprador es la de recibir las mercaderías  objeto del contrato. Esta obligación exige del comprador la realización de todos los actos que, razonablemente, quepa esperar de él para que el vendedor pueda efectuar la entrega y, supone hacerse cargo de las mercaderías una vez que el vendedor las ha puesto a su disposición (art. 60).

El plazo máximo para invocar la falta de conformidad es de hasta dos años contados desde la fecha en que las mercancías se pusieron en poder del comprador en forma efectiva, a menos que la garantía pactada en el contrato sea de una duración inferior, en cuyo caso, se aplicará el principio jurídico que los pactos entre partes son ley, y se observarán estos.

 

 

 

 

VI.          Falta de Conformidad  

La conformidad de un bien es su adecuación normal a las condiciones de uso por parte del consumidor que lo haya adquirido para su uso en condición de comprador.  Es precisamente la falta de conformidad del bien para el uso al que es destinado la que genera la obligación del vendedor, importador o fabricante de reparar el bien para restituirlo a su condición original, sin coste para el comprador

La definición de dicho concepto parte del artículo 35 de la Convención, en el cual se establece para el caso del vendedor la obligación de entregar  las mercaderías cuyas especificaciones técnicas como  “cantidad, calidad y tipo correspondan a los estipulados en el contrato y que estén envasadas o embaladas en la forma fijada por el contrato”[17] . 

Para establecer que una mercadería está conforme, debe establecerse  que dichas mercancías deben ser aptas para los usos que ordinariamente se destinen mercaderías del mismo tipo, es decir, el uso que ordinariamente destine un comprador en el comercio internacional  a una mercancía y su comercialización interna, la conformidad implica que la mercancía pueda ser comercializada.

Podemos mencionar algunos conceptos realizados por autores en el que definen el concepto de conformidad contractual: La Unión Europea en su boletín No. 207, de abril de 2002, pág. 105 menciona: “la adecuación material de lo entregado por el vendedor a las exigencias marcadas por la voluntad de las partes en el contrato”, por su parte Sanz Valentín (ob. Cit., pág. 1079)propone la siguiente definición de conformidad con el contrato, “la necesaria correspondencia o adecuación entre lo estipulado por las partes en el contrato y las prestaciones efectivamente llevadas a cabo por cada una de ellas. En el ámbito concreto que nos ocupa, esto es, en el ámbito de compraventa, la conformidad implica que tanto las características, como el estado y el destino de la cosa entregada, se han de corresponder con lo pactado por las partes”.

Para verificar si se ha dado una falta de conformidad en un contrato internacional, es de vital importancia partir del contenido del Convenio, para poder determinar si el bien entregado por el vendedor está o no conforme con lo pactado, siendo el punto de referencia las especificaciones contractuales de las partes, dado que constituye el criterio primordial a la hora de determinar la falta de conformidad del bien con el contrato.  Si de la verificación se producen diferencias entre lo uno y lo otro nos encontraremos ante una falta de conformidad contractual.

Las causas de la falta de conformidad son las diferencias detectadas en las mercancías cuya cantidad, calidad y tipo no correspondan a los estipulados en el contrato, sin embargo, existen salvedades que las partes hayan pactado las cuales no estarán conforme al contrato.

El plazo máximo para invocar la falta de conformidad es de hasta dos años contados desde la fecha en que las mercancías se pusieron en poder del comprador en forma efectiva, a menos que la garantía pactada en el contrato sea de una duración inferior, en cuyo caso, se aplicará el principio jurídico que los pactos entre partes son ley, y se observarán estos.

VII.         Efectos de la Falta de Conformidad

El efecto general es que si las mercaderías no fueren conformes al contrato, el comprador podrá exigir la entrega de otras en sustitución de aquellas, si resulta incumplimiento esencial del contrato, o la reparación de la falta si es razonable, atendidas las circunstancias, y en ambos casos, siempre que la petición de sustituir o reparar se formule por el comprador después de examinadas las mercaderías, con la respuesta en el plazo razonable[18].

Si la disconformidad se produce por la falta de las condiciones del numeral 2 del art. 39 del Convenio referido sustancialmente a la falta de calidad o presentación de forma de las mercancías, el vendedor no será responsable si el comprador lo sabía o no podía ignorarlo en el momento de la celebración del contrato (numeral 3 del art. 35 del Convenio).

Téngase en cuenta que a tenor de cierta jurisprudencia, con la que no estamos de acuerdo, al no contener la Convención ninguna regla concerniente al procedimiento a seguir para determinar la calidad de los defectos cuando es impugnada por el adquirente, debe acudirse al art. 7.2 de la Convención, y por tanto remitirse al derecho nacional aplicable: Cámara Nacional de apelaciones en lo comercial de Buenos Aires, 24 de abril 2000 (Argentina), que se remite en el caso en cuestión al Cdec argentino que entiende que ha de ser mediante arbitraje pericial.

Si se refiere a la entrega de menos de lo pactado, o solo es correcta una parte de la entrega existe la posibilidad de subsanar o resolver el contrato, en todo o en parte, los términos previstos en los artículos 46 al 51 del Convenio; y si se entrega más de  lo pactado, el numeral 2 del artículo 52 del mencionado Convenio permite al comprador aceptar o rehusar la recepción de la cantidad excedente, en todo o en parte, al precio del contrato.

Uno de los efectos más importantes, se da respecto de los riesgos; el vendedor será responsable, conforme al contrato y a la presente Convención de toda falta de conformidad que exista en el momento de la trasmisión del riesgo al comprador, aun cuando se manifestara posteriormente (numeral 1 del artículo 36 del Convenio).

La Sentencia del Landgericht Frankfurt am Main de 9 de diciembre de 1992, que afectaba a un contrato entre una parte establecida en Alemania y otra en Francia, se resolvió el litigio acudiendo al art. 49 del Convenio, para señalar que el comprador había resuelto justificadamente el contrato, determinándose también, en base al art. 39, que el comprador había comunicado correctamente la falta de conformidad de las mercaderías (copia textual Unilex).


 

 



[1] Rodríguez Azuero, Sergio “ Contratos Bancarios “, Su significación en América Latina, quinta edición,Editorial Legis, Bogotá, Colombia, 2002, pág. 90-91.

[2] Pérez Vargas, Víctor; “ Elementos del negocio Jurídico”, Derecho Privado, tercera edición, 1994, Costa Rica, págs. 207 y ss.

[3] Diego Fernández Arroyo, Conceptos y Problemas Básicos del Derecho Internacional Privado, en Derecho Internacional Privado de los Estados del Mercosur, buenos Aires, Zavalia, 2003. Pp 45-46, citado por el Dr. José Vicente Troya Jaramillo en el documento El carácter internacional de los contratos.

[4] Internationality of contracts, disponible en www.blog.wenxuecity.com, p.1, 06/07/2006, citado por el Dr. José Vicente Troya Jaramillo en el documento El carácter internacional de los contratos.

[5] Convención de las Naciones Unidas sobre los contratos de compraventa internacional de mercaderías, capítulo II. OBLIGACIONES DEL VENDEDOR, artículo 30.

[6] Art. 38, Ibidem

[7] Art. 46 numeral 2, Ibídem

[8] Art. 46 numeral 3, Ibídem

[9] Normalmente el comprador no es el consumidor final, por lo que es importante que la mercadería adquirida pueda ser revendida.

[10] Entiéndase que la mercadería deberá cumplir con la calidad media o estándar.

[11] Es decir de conformidad con los usos del sector relacionado con el objeto mismo del contrato.

[12] Art. 35 numeral 2, Ibídem

[13] Art. 41, Ibídem

[14] Art. 43, Ibídem

[15] Art. 44, Ibídem

[16] Convención de las Naciones Unidas sobre los contratos de compraventa internacional de mercaderías, capítulo III. OBLIGACIONES DEL COMPRADOR, artículo 53.

[17] Art. 35 numeral 1, Ibídem

[18] Art. 39, ibídem