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EL ENCUBRIMIENTO COMO DELITO AUTONOMO EN EL COIP.

lunes 15 de mayo del 2017 | 15:10

Última actualización: lunes 22 de mayo del 2017 | 15:28

 

 

 

EL ENCUBRIMIENTO COMO DELITO AUTONOMO EN EL COIP.

 

 

Autor: Ab. José Sebastián Cornejo Aguiar. [1]

 

Como todos sabemos, con la entrada en vigencia del Código Orgánico Integral Penal, se eliminó como responsable de la infracción a los denominados “encubridores”, entiendo, que esto se efectuó en base al análisis de la doctrina moderna, en donde impera un sistema diferenciador y restrictivo de autoría.

Que primordialmente aprecia que la realización del tipo penal de cualquier delito y, por ende, la respectiva responsabilidad, debe ser atribuida al autor, por ser quien ha dominado el hecho.

Segundo, que la intervención de los otros sujetos que aportaron o contribuyeron de alguna forma al delito, pero que no dominaron el hecho, son responsables solo debido a las cláusulas de extensión del tipo penal, de acuerdo a su grado de participación.[2]

Tanto así, que dentro del Código Orgánico Integral Penal, en su Art. 41, manifiesta que: “Las personas participan en la infracción como autores o cómplices […].”[3]

PARTICIPACIÓN DE LAS PERSONAS EN LA INFRACCIÓN:

            Según Mario Salazar Marín, la participación “en sentido estricto se considera por casi toda la doctrina como un fenómeno dependiente y accesorio de la autoría, porque únicamente existe como autor si alguien realiza el injusto típico.”[4]

Concepto, que si lo interpolamos, a nuestro ordenamiento jurídico, nos servirá, para denotar, que como ya se mencionó, en el Art. 41 del Código Orgánico Integral Penal, que participan en la infracción penal, los autores y los cómplices.

Esto genera, la necesidad de realizar una diferencia entre las formas de autoría y participación al separar a la colaboración entre autoría y participación.

Al respecto Jescheck señala que, bajo la denominación de “autoría y participación” el derecho penal normativiza, todas las formas de colaboración en la realización e intervención en el cometimiento del delito.

Refiriendo que la autoría y la participación, no se encuentran al mismo nivel, debido a que existe una línea que separa entre el autor, coautor y el autor mediato, del inductor y del cómplice.

 Dicha distinción, tiene su fundamento en que el coautor y el autor mediato cometen la acción punible en calidad de autores, pues el coautor realiza la acción en colaboración del autor directo, mientras que el autor mediato se vale de otra persona a quien utiliza como instrumento en la realización del delito.

Por otro lado, el inductor y el cómplice colaboran en el delito realizado por el autor, por ello, la inducción y la complicidad se adecuan como formas de participación ya que presuponen siempre la autoría de otro.[5]

1.- Modalidades de la Autoría:

De conformidad con el Art. 42 del Código Orgánico Integral Penal, existen las siguientes modalidades:

1.1 Autoría directa:

a) Quienes cometan la infracción de una manera directa e inmediata.

b) Quienes no impidan o procuren impedir que se evite su ejecución teniendo el deber jurídico de hacerlo.

1.2. Autoría mediata:

a) Quienes instiguen o aconsejen a otra persona para que cometa una infracción, cuando se demuestre que tal acción ha determinado su comisión.

b) Quienes ordenen la comisión de la infracción valiéndose de otra u otras personas, imputables o no, mediante precio, dádiva, promesa, ofrecimiento, orden o cualquier otro medio fraudulento, directo o indirecto.

c) Quienes, por violencia física, abuso de autoridad, amenaza u otro medio coercitivo, obliguen a un tercero a cometer la infracción, aunque no pueda calificarse como irresistible la fuerza empleada con dicho fin.

d) Quienes ejerzan un poder de mando en la organización delictiva.

1.3. Coautoría: Quienes coadyuven a la ejecución, de un modo principal, practicando deliberada e intencionalmente algún acto sin el cual no habría podido perpetrarse la infracción.[6]

2.- Cómplices:

El Art. 43 del Código Orgánico Integral Pena, manifiesta que:

“Responderán como cómplices las personas que, en forma dolosa, faciliten o cooperen con actos secundarios, anteriores o simultáneos a la ejecución de una infracción penal, de tal forma que aun sin esos actos, la infracción se habría cometido.

No cabe complicidad en las infracciones culposas.

Si de las circunstancias de la infracción resulta que la persona acusada de complicidad, coopera en un acto menos grave que el cometido por la autora o el autor, la pena se aplicará solamente en razón del acto que pretendió ejecutar.

El cómplice será sancionado con una pena equivalente de un tercio a la mitad de aquella prevista para la o el autor.”[7]

3.- EL ENCUBRIMIENTO EN EL COIP

            Cabe mencionar, que previo al desarrollo de este subtema la mayoría de los lectores se harán la siguiente pregunta ¿Por qué se habla del encubrimiento en el COIP, si este ya no existe?

            Por lo cual la respuesta deberá partir, de la necesidad de hacer alusión al antiguo Código Penal, que en su Art. 44, manifestaba:

“Son encubridores los que, conociendo la conducta delictuosa de los malhechores, les suministran, habitualmente, alojamiento, escondite, o lugar de reunión; o les proporcionan los medios para que se aprovechen de los efectos del delito cometido; o los favorecen, ocultando los instrumentos o pruebas materiales de la infracción, o inutilizando las señales o huellas del delito, para evitar su represión y los que, estando obligados por razón de su profesión, empleo, arte u oficio, a practicar el examen de las señales o huellas del delito, o el esclarecimiento del acto punible, oculten o alteren la verdad, con propósito de favorecer al delincuente.”[8]

            Es lógico, que en el Código Orgánico Integral Penal, de conformidad con lo antes mencionado, como ya lo hemos visto la figura de encubrimiento, desapareció aparentemente, pero solo como manera de participación en el delito, ya que si nosotros leemos el Art 272 Inciso Segundo del Código Orgánico Integral Penal, correspondiente al tipo penal de fraude procesal, que manifiesta lo siguiente:

Con igual pena será sancionada quien conociendo la conducta delictuosa de una o varias personas, les suministren alojamiento o escondite, o les proporcionen los medios para que se aprovechen de los efectos del delito cometido, o les favorezcan ocultando los instrumentos o pruebas materiales de la infracción, o inutilizando las señales o huellas del delito, para evitar su represión y los que, estando obligados por razón de su profesión, empleo, arte u oficio, a practicar el examen de las señales o huellas del delito o el esclarecimiento del acto punible, oculten o alteren la verdad, con propósito de favorecerlos.”[9]

Podemos, determinar, de manera clara, que lo único que se hizo es tipificar al encubrimiento como el tipo penal de fraude procesal, fijándole una pena privativa de libertad de uno a tres años.

           

Es entonces, que surge una nueva pregunta ¿Por qué se tipifico al encubrimiento como delito de fraude procesal?

            Aparentemente, esta respuesta, giraría en torno al análisis, de que el encubrimiento, traía una enumeración de las formas de favorecimiento al sujeto activo del delito, y a su vez reputaba ese acto posterior al de la comisión del delito, como una manera de participación, denominada “encubrimiento”.

Entendiéndose, que el encubrimiento constituye una intervención que se predicará de un sujeto que con el conocimiento previo de la perpetración de un delito, o de los actos que se ejecutan para llevarlo a cabo, sin participar como autor o cómplice, actúa posteriormente a su comisión o frustración adecuando su conducta en alguna de los tipos penales existentes.

Entendido, la concepción de lo que es el encubrimiento, y frente a la tendencia, de llegar incluso a tratar a este como un tipo penal con verdadera estructura, asumo que el legislador, decidió tipificarlo bajo la denominación de “fraude procesal.”

Pero a su vez este no contextualizo, que el momento de tipificarlo como delito autónomo, dentro de su redacción, no existieron mayores cambios, generando un grave inconveniente, ya que como todos sabemos en el antiguo Código Penal, específicamente, en su Art. 45, existía una excepción frente a la sanción que consistía en que:

Está exento de represión el encubrimiento en beneficio del cónyuge del sindicado; o de sus ascendientes, descendientes y hermanos, o de sus afines hasta dentro del segundo grado.”[10]

Mientras, que en el Código Orgánico Integral Penal, no existe tal excepción, es por ende que en un razonamiento básico se puede determinar, que con este tipo penal, si una persona, que conoce la conducta delictuosa de otra, y le suministra alojamiento o escondite, pese a ser su cónyuge, deberá ser sancionada por el delito de fraude procesal, determinando así, un aumento del poder punitivo del anterior Código Penal, en referencia del Código Orgánico Integral Penal, al menos en este caso.

Dando un pleno ejemplo, de que el Derecho penal, implica la necesidad de delimitar los comportamientos que, por suponer un peligro para la consecución de los fines institucionales propuestos, deberán prohibirse y sancionarse.

Por ello, el sujeto responde por su realización como autor o como partícipe.

Sin embargo surge un problema con este tipo penal, ya que solo menciona que será sancionado por el delito de fraude procesal a la persona, que conoce la conducta delictuosa de otra, y le suministra alojamiento o escondite, con otras ciertas circunstancias, que manifiesta el Art. 272 Inciso segundo del Código Orgánico Integral Penal, denotando que por ejemplo, en este caso la persona que ayuda a otra que ha cometido un delito, incluso puede ser responsable de una pena mayor a la cometida por la que realizo el delito inicial.

Ejemplo: A, lesiona a B, y le produce a la víctima un daño, incapacidad o enfermedad de nueve a treinta días, es lógico, que A, será sancionado con pena privativa de libertad de dos meses a un año.

No obstante C, que es el cónyuge de A, ayuda a ocultarse a A, para que este no responda por el delito de lesiones, antes mencionado, esto querría decir, que C, respondería por una pena privativa de libertad, mayor a la de A, ya que sería una pena, que iría de un rango de uno a tres años.

Notándose claramente, que en este delito, se debió incluir, otras circunstancias constitutivas del mismo, o fijar, en qué tipo de delitos, se debería aplicar, ya que si no se estaría generando un mayor daño a otra persona, que al perseguido mismo en posición inicial.

 

 

 



[1] Abogado, conferencista y escritor.  (@Jose_SCornejo)

Correo:  scor1719@hotmail.com

[2] Mario Salazar Marín, Teoría del delito: con fundamento en la escuela dialéctica del derecho penal (Bogotá: Ibáñez, 2007).

[3] REGISTRO OFICIAL SUPLEMENTO No. 180, CÓDIGO ORGÁNICO INTEGRAL PENAL (2014).

[4] Salazar Marín, Teoría del delito., p.491.

[5] JESCHECK, H.-H, Tratado De Derecho Penal. Parte General. (GRANADA: COMARES., 1993).

[6] REGISTRO OFICIAL SUPLEMENTO No. 180, CÓDIGO ORGÁNICO INTEGRAL PENAL (2014).

[7] Ibíd.

[8] Código Penal: legislación conexa, concordancias, jurisprudencia, 15. ed, Legislación Codificada (Quito, Ecuador: Corporación de Estudios y Publicaciones, 2010).

[9] REGISTRO OFICIAL SUPLEMENTO No. 180, CÓDIGO ORGÁNICO INTEGRAL PENAL (2014).

[10] Código Penal.