ABOLICIONISMO DEL SISTEMA PENAL

Viernes, 18 de agosto de 2017

ABOLICIONISMO DEL SISTEMA PENAL

 

?? la insensata idea de que el derecho punitivo debe extirpar de la tierra todos los delitos, lleva a la ciencia penal a la idolatría del terror, y al pueblo a la fe en el verdugo?:

                                                                                                                     Francesco Carrara.

 

Autor: Dr. Augusto Durán Ponce.

 

                                                

Definición

 

La palabra Paradigma significa arquetipo, modelo, patrón, ejemplo a seguir. Mientras que la palabra Abolición es la acción y consecuencia de abolir; o la suspensión o anulación de una costumbre, disposición, ley o sistema.

 

Por ende, el Abolicionismo se concibe como  la doctrina que propugna la anulación de sistemas, leyes, preceptos o  costumbres que se consideran atentatorios a los principios éticos y morales.

 


Causas de la crisis

 

La crisis se produce porque no existe otra salida a las contradicciones internas y a los problemas de una colectividad. Las causas de la crisis pueden ser: fallas del sistema; mala administración; políticas equivocadas e inapropiadas; conflictos internos; agotamiento; recesión o cuando el modelo ha sido creado sobre instituciones, mecanismos o procedimientos elementales o incompatibles con la realidad.

 

No resulta equivocado sostener que, así como el metal, la educación, la familia, el arte, el Estado, la sociedad, la democracia, la cultura, la política, la economía, las ideologías y  los diferentes sistemas e instituciones se han fatigado y están en crisis. La  civilización entera está en crisis y parecería que la humanidad ha salido de su camino y se encuentra agobiada en el despeñadero del desencanto.

 

Con total acierto, Godel proclamó lo siguiente: ?La consistencia del sistema es uno de los enunciados que no puede demostrarse dentro del sistema?.

 

Crisis del Sistema Penal.

 

 El Sistema Penal ha entrado en  crisis porque es inhumano, cruel, violento, despiadado y por haberse convertido en instrumento del poder económico que, en definitiva, controla el poder político y, por eso, se ha planteado su abolición.

                                                                                                                              

  Existen tres corrientes que analizan sobre  la abolición del Sistema Penal:

 

Criminología crítica

 

Los criminólogos puros han abierto paso a la descriminalización, despenalización y al uso alternativo del Derecho, como formas para disminuir el Derecho Penal y cambiar las estructuras.

 

La descriminalización es un proceso en virtud del cual la competencia del Sistema Penal para aplicar sanciones, como una reacción ante cierta forma de conducta, se suprime con relación a esa conducta específica. Mientras que la despenalización es toda forma de atenuar dentro del Sistema Penal, como cuando se traspasa un delito considerado crimen a un delito menor o cuando se reemplazan penas de prisión por sanciones con menores efectos negativos, como las multas.

 

Minimalista

 

Postula el Derecho Penal mínimo o garantizador y trata de reducir la violencia penal institucionalizada, restringiendo las penas a casos imprescindibles, y defendiendo los derechos y garantías del imputado.

 

Abolicionista

 

 Propugna eliminar el sistema penal, para reemplazarlo por medidas de carácter civil, diálogo, solidaridad y apertura.

 

Los principales representantes de la corriente abolicionista del sistema penal, entre otros, son:

 

a). Louk Hulsman, profesor de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Erasmus, Rótterdam, fue detenido en el año 1944 por los alemanes que ocuparon Holanda y llevado a los campos de concentración; estudió leyes; trabajó en los ministerios de Defensa y en el de Justicia y sintió en carne propia lo que es el sistema penal.

Para Hulsman

 

?La universidad es una fábrica de palabras, y esas palabras son necesarias para tener un sistema?. Plantea que ?Se podría abolir fácilmente el sistema penal. Es más, se trata de uno de los raros ?condicionamientos sociales? que podrían desaparecer sin suscitar problemas particulares, porque las organizaciones que componen este sistema no dependen en absoluto de él. La mayor parte de ellas tiene una tarea importante en el exterior del sistema penal, no viven de él, pueden existir sin él?. (Sistema Penal y Seguridad Ciudadana, pág.79).

 

En 1982 reclama la abolición del sistema penal en su totalidad y explica que rechaza el sistema penal porque es una  ?fabrica delincuentes?. Explica que su propuesta se basa en el cristianismo, cuando manifiesta:

?Mi proceso de liberación se ha desarrollado en el lenguaje y en las imágenes del cristianismo, luchando y adhiriendo a instituciones y movimientos que se refieren a aquella cosmología? (ibídem, pág.79).

 

El autor considera que el sistema de justicia penal no cumple en sus funciones de prevenir la delincuencia ni en lograr la resocialización y no atiende las necesidades del pueblo, por lo que formula las siguientes razones para su abolición: 1.Causa un sufrimiento innecesario; 2. Se halla desigualmente repartido; y, 3. Parece difícil de controlar.

 

b). Nils Christie, docente de la Universidad de Oslo, Noruega, cree que:

?La víctima en un caso penal es una especie de perdedor por partida doble en nuestra sociedad: en primer lugar frente al infractor, y después frente al Estado. Está excluido de cualquier participación en su propio conflicto. El Estado le roba su conflicto, un todo que es llevado a cabo por profesionales?. (Los límites del dolor, pág.126).

 

c)  Eugenio Raúl Zaffaroni, considera al poder como instrumento de control vertical y estima que  ?La abolición del sistema penal es la más original y radicalizada propuesta político criminal de los últimos años?. Consecuente con su pensamiento, sostiene que ?El dolor y la muerte que siembran nuestros sistemas penales están tan perdidos que el discurso jurídico penal no puede ocultar su desbaratamiento, valiéndose de su vetusto arsenal de racionalizaciones reiterativas; nos hallamos frente a un discurso que se desarma al más leve roce con la realidad? (En busca de las penas perdidas, pág.16).

 

d). Sebastián Scheerer, docente de la Universidad de Frankfurt, piensa que el sistema penal es la piedra angular de la represión y que su abolición implica la transformación de la sociedad como un todo. Expresa que el abolicionismo es una perspectiva científica que tiene como objetivo el control social  en la sociedad moderna y que se manifiesta en profundas reformas.

 

e). Thomas Mathiesen, Sociólogo, Doctor en Filosofía y docente en el Instituto de Sociología del Derecho en la Universidad de Oslo, Noruega, recuerda que hace 400 años un sistema penal a escala mundial, aparentemente firme y eterno, con sus legislaciones, jueces y miles de administradores, se desmoronó y despareció en un período de cuatro años, como también desaparecieron la institución de la caza de brujas, en 1614, y la Inquisición. Concluye que la abolición del sistema penal íntegro es, de hecho, posible.

 

f). Alessandro Baratta. Jurista y sociólogo italiano y uno de los altos referentes en Criminología, considera que a corto y mediano plazo debe crearse una serie diversificada de respuestas a los problemas del sistema penal, con respeto a los derechos y garantías formales de los seres humanos.

 

g). Rolf de Folter dice: ?Yo concibo el abolicionismo como un método. El filósofo alemán Heidegger nos dice que el verdadero método nunca puede ser aprehendido como una técnica que pueda aplicarse simplemente a cualquier objeto de estudio. El verdadero método no puede aplicarse simplemente a una realidad jurídica predeterminada, sino que también es elemento constitutivo de la realidad jurídica que la libera. El acceso es parte del mismo significado. Entre el método y el objeto existe una relación dialéctica que en la tradición hermenéutica se conoce como el problema de la aplicación? El método abolicionista lucha por la abolición del sistema de justicia penal en su totalidad. Esta lucha por la abolición nos da una indicación directa del status filosófico del método. Los objetos del método abolicionista no son esencias dadas, eternas e imperecederas. Así, podemos decir que el abolicionismo es antiplatonismo?. (Sobre Fundamentación Metodológica del Enfoque Abolicionista del Sistema Penal de Justicia Penal, pág.59).

 

Para mayor ilustración es recomendable leer la obra ?Abolicionismo penal?, de Hulsman, Christie, Mathiesen, Scheerer, Steiner y De Folter, publicada por la Editorial EDIAR, Buenos Aires, Argentina, año 1989.

 

Conclusiones

 

·         El abolicionismo es un movimiento social que sostiene que la abolición del sistema penal es posible y necesaria; es una perspectiva científica, con principios, causas, fundamentos y valores humanos. Los derechos humanos consideran que la persona es libre y que es absurdo catalogarla como mala y ponerla en prisión.

 

·         Para el sistema penal la pena es su arma, y cree que este mal se refleja en un castigo que busca el dolor y el sufrimiento. Los que tienen contacto con este sistema son considerados ?anormales?, subhumanos?, ?psicópatas?, ?monstruos?, ?peligrosos?, ?criminales?, olvidándose de su condición de seres humanos.

 

·         El Derecho Penal tiene al dolor como su principal instrumento y ya no responde a las necesidades de la sociedad.

 

 

·         Bettiol, en la página 345 de su Derecho Penal afirma que: ?Las normas penales no pueden explicar comportamientos que no sean del hombre ni estados de hecho determinados por las fuerzas de la naturaleza. Es sólo el hombre el que se pone en contacto con la norma penal?.

 

·         Para Maggiori, la imputabilidad es ?la piedra angular de todo el derecho penal?, y la base del derecho punitivo y fruto de las condiciones de madurez y conciencia moral necesarias para considerar a una persona culpable de una acción y luego responsable de la misma. Sin imputabilidad no puede existir la reprobación propia de la culpabilidad y por eso la imputabilidad es el presupuesto de culpabilidad (Derecho Penal, volumen I, pág.478).

 

·          Este sistema no cumple con sus funciones preventivas de la delincuencia, ni es un mecanismo válido para la llamada resocialización. Hay que reducir o eliminar el sufrimiento  y el dolor inútiles y confiar en los seres humanos, dotándoles de un marco social en el cual puedan demostrar sus cualidades humanas, sin estigmatizarles.

 

·          El abolicionismo del sistema penal es una corriente teórica y práctica que critica al sistema de justicia penal y plantea su reemplazo.

 

·          El abolicionismo del sistema penal es una opción atrayente por el desgaste del sistema carcelario y la decadencia de la idea de la resocialización.

 

·          Se considera que los tribunales penales tienen un mensaje oculto, por lo que las personas deben evaluarse con dicotomías.

 

La humanidad debe proseguir analizando, humanamente, las alternativas al  sistema penal, en términos de derechos humanos.

 

Para Michel Foucalt ?la prisión es el único lugar en el que el poder puede manifestarse en forma desnuda, en sus dimensiones más excesivas y justificarse como poder moral?. 

El paradigma abolicionista del sistema penal tiene fundamentos para contradecir a quienes consideran el dolor como instrumento principal para castigar a los seres humanos.


 El tema desarrollado es crucial y suscitará toda clase de críticas y reacciones, que aportarán a un análisis sereno, racional y profundo.

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