Bolívar y el Sistema Interamericano

Jueves, 24 de noviembre de 2005

 

Bolívar y el Sistema Interamericano

 

¿Se puede vincular el nombre de Bolívar a la creación y funcionamiento de las conferencias interamericanas, a la obra realizada por ellas y, en general, a lo que se ha llamado el sistema interamericano?

Habiéndose debido la iniciativa de dichas conferencias a los Estados Unidos de América y en particular al Departamento de Estado, el panamericanismo se consideró durante mucho tiempo como una acción política de Norteamérica, y aún despierta recelos por ese aspecto.

¿Cómo entonces ligar el nombre de Bolívar al Panamericanismo o sistema interamericano?

Es cierto que correspondió a Washington la iniciativa de la celebración de las conferencias citadas; pero la idea de tales reuniones entre todos los Países de América, como resultado de un conjunto de intereses e ideales comunes, ya existía y era la idea bolivariana.
Es evidente que la convocatoria norteaméricana no abarcaba todas las finalidades perseguidas por Bolívar. Mas por la fuerza mismo de las cosas, las reuniones de los representantes de los países americanos y las instituciones que de ellas fueron surgiendo,tuvieron que buscar su inspiración en los ideales que Bolívar había proclamado, en palabras de elocuencia y belleza sin par; en los ideales que Bolívar había pretendido realizar en el curso de su vida y en el Congreso de Panamá. El mérito insigne del gran hombre consiste en haber tenido la visión anticipada de ellos, en haberlos preconizado antes de que el Continente se dieran cuenta de su necesidad.Bolívar, en su época,comprendió mejor que la generalidad de sus contemporáneos, las ventajas de la unidad americana.

Emancipación latinoamericana

Cuando nuestras naciones surgieron a la vida independiente no tuvieron una conciencia neta de esa unidad: los Estados Unidos miraron con simpatía la emancipación latinoamericana,
pero no consideraron que podrían ligarse a ésta; las naciones latino-americanas, por su parte, llegaron a la vida independiente con una decidida vocación por la división, por el fraccionamiento, por la formación de muchos Estados. Sólo Bolívar vio claro, sólo él comprendió, que el continente debería unificarse. Que estaban aislado lo demostró el hecho de la falta de ratificación del Tratado de Panamá y el fracaso de la eventual reunión de Tacubaya, entre los mismos signatarios de aquél. Ese es el hecho histórico que no puede discutirse. Pero también la realidad histórica enseña que Bolívar tenía razón, a tal punto que, luego, los países americanos han tratado de rectificar el error cometido, y de llegar, tras pertinaces esfuerzos, a la meta prevista por Bolívar.

Resultados de la visión bolivariana

Naturalmente, todavía falta mucho para que las ideas de Bolívar reciban una realización completa, más el camino ya recorrido es grande, lo alcanzado es bastante.La visión bolivariana fue de tal magnitud que lo que se ha hecho ha recibido en gran parte su inspiración y lo que falta por hacer encuentra en ella amplia justificación.Es cierto que Bolívar no fue el único en esbozar los planes de una confederación americana; varios americanos se preocuparon por esa iniciativa; principalmente el hondureño Cecilio del Valle. Pero se trataba de proyectos más o menos teóricos, de escritos en que la imaginación tenía gran participación, de opiniones individuales que no habiendo tenido en su tiempo la resonancia que merecían, han sido mejor conocidas por la posterioridad. El caso de Bolívar es otro. En Bolívar se trata de una idea que dominó su vida y sus actividades. Para él la emancipación de las colonias españolas de América debería ser seguida de la tentativa de unidad, inclusive con las antiguas colonias portuguesas e inglesas. Y eso no era un plan retórico: si lo expuso constantemente en forma brillante, en todo momento trabajó por llevarlo a cabo.Toda la fuerza de su voluntad estuvo siempre al servicio de ese plan. Es el caso, por tanto, del hombre de Estado que concibe una nueva organización internacional y pone su empeño en convertirla en realidad. Para ello se necesita guerras, transformación de Estados, luchas diplomáticas, labor sostenida de los gobiernos. Bolívar aúna todos esos medios para obtener la finalidad apetecida.

La continuidad de sus pensamientos es asombrosa y su tenacidad única.

Tres documentos de diferentes años nos lo prueban enfáticamente, más que largas exposiciones: en septiembre de 1815, exiliado en Jamaica, ya habla de la reunión que ha de verificarse en Panamá y dice:"¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el Corinto para los griegos! ¡Ojalá algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso, de los representantes de las repúblicas... a tratar de discutir de los altos intereses de la paz y de la guerra!". En 1818, en plena guerra, en carta a don Martín de Pueyrredón , jefe del gobierno de Buenos Aires, le habla "del Pacto Americano que formando de tosas nuestras repúblicas un cuerpo político, presente la América al mundo con un aspecto de majestad y de grandeza sin ejemplo...".En 1824, el mismo día de su llegada a Lima, en medio de innumerables preocupaciones de orden militar y político, redacta su famosa circular de convocatoria.
Además de esto, hay que recordar que uno de los primeros actos internacionales del gobierno de Colombia fue la designación de don Joaquín Mosquera como plenipotenciario ante los gobiernos del Perú, Chile, Buenos Aires, con el fin de obtener la celebración de tratados de Unión, Liga y Confederación.En las instrucciones dadas al Sr.Mosquera se define la política que define la política de Colombia, o sea la de Bolívar, en términos que merecen recogerse."Esta Confederación -dicen las instrucciones- no debe formarse simplemente sobre los principios de una alianza ordinaria para ofensa y defensa...; es necesario que la nuestra sea una sociedad de naciones hermanas, separadas por ahora y en el ejercicio de su soberanía por el curso de los acontecimientos humanos, pero unidas, fuertes y poderosas para sostenerse contra las agresiones del poder extranjero...".

Sociedad de naciones hermanas

En primer lugar, se habla de "sociedad de naciones hermanas", la misma voz empleada, en parte, más de un siglo después, para la asociación universal. Valdría decir: sociedad de naciones americanas, título más exacto y menos prosaico que el actual de Organización de los Estados Americanos.Se afirma también que no se trata de una simple alianza. Esto reviste singular interés. Porque las instrucciones, lo que desean es un pacto de seguridad colectiva, diferente de las antiguas alianzas. Esos pactos de seguridad colectiva, que son una manifestación del derecho moderno, tienen, pues, su puesto en la iniciativa de 1822.La asociación debe defender a sus miembros de la agresiones de un poder extranjero. Es, por una parte, el principio de la solidaridad americana, hoy básico de la política continental; es, por otra parte, el principio de la defensa de la integridad e independencia de los Estados, que es característica esencial de las asociaciones mundiales, como las Naciones Unidas.

Bolívar precursor de la asociación americana

Finalmente, las instrucciones destacan que cada Estado conserva el ejercicio propio de su soberanía . Es también la actual concepción panamericana y mundial. Los Estados miembros se unen; conservan su soberanía, pueden limitarla en ciertos aspectos en favor de un pronunciamiento colectivo o de una acción conjunta de la asociación, pero los fines de ésta no afectan la personalidad jurídica de los diversos Estados sino por el contrario tienden a garantizar su existencia, y a hacer su independencia y derechos fundamentales.Estas instrucciones confirman la tesis de que a Bolívar le corresponde con justicia el título de precursor de la asociación americana, y aun de la asociación universal.Siempre, por todas partes, aparecen avasalladoras, la visión profética, las concepciones fundamentales, el pensamiento generoso y la ideología internacional nobilísima y audaz de Bolívar dominando el panorama de este hemisferio.

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