La Prisión y Dosimetría Penal

Jueves, 01 de junio de 2017

La Prisión y Dosimetría Penal

 

Autor: Ab. José Sebastián Cornejo Aguiar.

 

Sin lugar a dudas la prisión es una forma de utilización sistemática en las leyes penales, que refleja el exterior del aparato judicial a través de los procedimientos para repartir a los individuos, fijarlos y distribuirlos.

En donde se puede comprender el carácter de la prisión como fuente de castigo que se ha adquirido con el pasar de los años; tal es así que se ha constituido como un elemento definidor de la sociedad, ya que no ha sido capricho del legislador que el encarcelamiento sea la base de la escala penal.

Debiendo puntualizar que la prisión se ha encontrado desde el comienzo inserta en una serie de mecanismos de acompañamiento, que deben en apariencia corregirla; sin embargo esta ha sido vista como un aparato disciplinario exhaustivo, que debe ocuparse de todos los aspectos del individuo, de su educación física, de su aptitud para el trabajo, de su conducta cotidiana, de su actitud moral, de sus disposiciones, es decir la prisión es mucho más que la escuela, el taller o el ejército, debido a que en ella se concibe el poder de la educación no sólo en  un día sino en la sucesión de los días y hasta los años impuestos mediante una sentencia condenatoria que busca de alguna manera que el individuo que se encuentra en prisión pueda regular el comportamiento del hombre, mediante el tiempo de vigilia y de sueño, de la actividad y del reposo, así como con la duración de las comidas, la calidad y la ración de los alimentos, la índole y el producto del trabajo, el tiempo de la oración, el uso de la palabra, y por decirlo así hasta del pensamiento.

Lo cual si nos encuadramos en torno a la teoría criminológica de la configuración del sistema capitalista seria la prisión la base de una institucionalización del orden del sistema punitivo en donde el contrato social busca garantizar la seguridad de una sociedad de hombres libres a través del concepto de sociedad civil, mismo que busca garantizar a cada uno de los miembros la conservación de su persona, de sus derechos y de sus propiedades; no obstante lo interesante de este artículo no es analizar a la prisión como base del sistema capitalista sino más bien visualizar parámetros generales que se deben evitar como son:

Aislamiento

La prisión no debe ser concebida de manera que borre por sí misma las consecuencias nefastas que provoca al reunir en un mismo lugar a condenados muy diferentes; en donde de por si la soledad ya es un instrumento positivo de reforma, para la reflexión y el remordimiento.

Lo cual refleja que el trabajo penal no puede ser criticado en función del paro que podría provocar una incidencia de la mecánica humana en razón de que es un principio de orden y de regularidad; debido a las exigencias que le son propias, y que acarrean de manera insensible las formas de un poder riguroso que pliega los cuerpos a unos movimientos regulares, excluye la agitación y la distracción en el comportamiento de los penados.

 La prisión excede la simple privación de libertad

En ocasiones la prisión tiende a convertirse en un instrumento de modulación de la pena, que a través de la ejecución de la sentencia permite cuantificar las penas, graduarlas de acuerdo con las circunstancias y dar al castigo legal la forma más o menos explícita de un salario; pero corre el peligro de perder todo valor correctivo, si se fija de una vez para siempre al nivel de la sentencia.

Debido a que el encarcelamiento tiene sus exigencias y sus peripecias, bajo la forma de las siguientes fases: periodo de intimidación (privación de trabajo y de toda relación interior o exterior); periodo de trabajo (aislamiento pero trabajo que tras de la faz de ociosidad forzada será acogido como un beneficio); régimen de moralización (conferencias más o menos frecuentes con los directores y los visitantes oficiales); periodo de trabajo en común si el principio de la pena es realmente una decisión de justicia, su gestión, su calidad y sus rigores deben depender de un mecanismo autónomo que controla los efectos del castigo.

 Ilegalismos y Delincuencia:

La detención puede muy bien ser privación de libertad y dolor, evidenciándose de esta manera que las prisiones no disminuyen la tasa de la criminalidad, ya que se puede muy bien extenderlas, multiplicarlas o transformarlas, y la cantidad de crímenes y de criminales se mantiene estable o lo que es peor aumenta.[1]

En tal razón la prisión no puede dejar de fabricar delincuentes, los fabrica por el tipo de existencia que hace llevar a los detenidos, ya sea que se los aislé en celdas, o se les imponga un trabajo, el cual es difícil que posteriormente encuentre empleo.

Además la prisión fabrica indirectamente delincuentes al hacer caer en la miseria a la familia del detenido, en razón de que la misma sentencia que envía a la prisión al jefe de familia, reduce cada día que pasa a la madre a la indigencia, a los hijos al abandono, a la familia entera a la vagancia y a la mendicidad.

Pudiendo evidenciar claramente, que la organización de un ilegalismo aislado y cerrado sobre la delincuencia no habría sido posible sin el desarrollo de los controles policiacos, las sentencias de los tribunales, que de alguna manera constituyen la configuración que da lugar al encarcelamiento en las prisiones, en tal sentido es pertinente y previo a finalizar este artículo referirnos brevemente a los principios de la condición penitenciaria como son:

Principios de la condición penitenciaria

1.- Principio de la corrección: La detención penal debe, por lo tanto, tener como función esencial la transformación de comportamiento del individuo, en donde la pena privativa de libertad tiene por fin esencial la enmienda y la readaptación social del condenado.[2]

2.- Principio de clasificación: Los detenidos deben estar aislados o al menos repartidos según la gravedad penal de su acto, sobre todo según su edad, y fases de transformación.[3]

3.- Principio de modulación de las penas: las penas, cuyo desarrollo debe poder modificarse de acuerdo con la individualidad de los detenidos, aplicando un régimen progresivo.

4.- Principio del trabajo como obligación y como derecho: El trabajo debe ser uno de los elementos esenciales de la transformación y de la socialización progresiva de los detenidos.[4]

5.- Principio de la educación penitenciaria: La educación del detenido es por parte del poder público, una precaución indispensable en interés de la sociedad a la vez que una obligación frente al detenido.[5]

6.- Principio del control técnico de la detención:  El régimen de la prisión debe ser, por una parte al menos, controlado y tomado a cargo de un personal especializado que posea la capacidad moral y técnica para velar por la buena formación de los individuos.[6]

7.- Principio de las Instituciones ajenas: La prisión debe ir seguida de medidas de control y de asistencia hasta la readaptación definitiva del ex detenido.[7]



[1] Foucault, Michel, Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión (BUENOS AIRES: Siglo XXI Editores, 2002).

[2] Ibid.

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Ibid.

[6] Ibid.

[7] Ibid.

Change password



Loading..