REPARACIÓN, DESDE ROXIN Y JAKOBS

Martes, 17 de octubre de 2017

REPARACIÓN, DESDE ROXIN Y JAKOBS

 

Autor: Ab. Saulo Jaramillo.

                                                    

Breve definición de reparación


Se entiende a la reparación como el derecho que tiene la victima  a que se le restituya y repare por medios de diversas herramientas y/o mecanismos como: indemnización, rehabilitación, restitución, entre otros, por el daño que se le ha causado, por la perpetración en contra de ella de una infracción.

En este sentido, analizaré  a continuación las perspectivas de Roxin y Jakobs sobre la reparación, para luego analizar cuál de las dos (o las dos) se encuentran recogidas en el Código Orgánico Integral Penal.


Claus Roxin.

El profesor alemán Claus Roxin en su obra Derecho Penal, parte general, enseña que la reparación es un tema muy poco abordado por los doctrinarios del Derecho Penal, y es por ello que solo en los últimos años es que se viene analizándolo como una tercera vía del Derecho penal[1], frente a las penas y a las medidas de seguridad.

Por ello señala Roxin: ?Hay motivos convincentes que hablan en favor de una amplia inclusión de la reparación del daño en el Derecho penal. Pues con ello se sirve más a los intereses de las víctimas que con una pena privativa de libertad o de multa, que a menudo realmente frustran una reparación del daño por el autor.?[2]

En efecto, hemos estudiado hasta la saciedad las diferentes teorías que justifican la pena como una supuesta medida de rehabilitación, y de ello se ha demostrado científicamente que la pena no rehabilita, soluciona el problema y menos aún repara a la víctima.

Como existen infracciones graves y leves o en términos estrictamente penales: delitos y contravenciones, la reparación debe aplicarse para los dos casos, pues como enseña el profesor Roxin: ?En casos que actualmente se castigan con una pequeña pena de multa, se podría prescindir de la pena cuando se produce una reparación total del daño; y en delitos más graves la reparación del daño podría originar de todos modos una remisión condicional de la pena o una atenuación obligatoria de la pena.?[3]

De este modo, Roxin concibe a la reparación como un medio de solucionar el conflicto generado por la comisión de una infracción en el amplio contexto del Derecho penal y a su vez señala también, que cumple varios fines que van en conjunto con la aplicación de la pena, los mismos son:

Ø  La reparación del daño no es, según esta concepción, una cuestión meramente jurídico-civil, sino que contribuye esencialmente también a la consecución de los fines de la pena.

Ø  Tiene un efecto resocializador, pues obliga al autor a enfrentarse con las consecuencias de su hecho y a aprender a conocer los intereses legítimos de la víctima.

Ø  Puede ser experimentada por él, a menudo más que la pena, como algo necesario y justo y puede fomentar un reconocimiento de las normas.

Ø  Por último la reparación del daño puede conducir a una reconciliación entre autor y víctima y, de ese modo, facilitar esencialmente la reintegración del culpable.  Además, la reparación del daño es muy útil para la prevención integradora, al ofrecer una contribución considerable a la restauración de la paz jurídica.[4]

De lo expuesto, podemos entender que el Profesor Roxin entiende a la reparación como una herramienta que ayuda a solucionar el conflicto penal y la vez también a la consecución de los fines de la pena. Pues, en esta misma línea se asume que la reparación llegaría como tercera vía del Derecho penal a sustituir a la pena: ?o la atenuaría complementariamente allí donde satisface los fines de la pena y las necesidades de la víctima igual o mejor que una pena no atenuada.?[5]

Nuestro Código Orgánico Integral Penal, aún contempla sanciones penales privativas de la libertad, es más, con su promulgación se maximizó el Derecho penal ecuatoriano en el catálogo de delitos, agravantes[6] y acumulación de penas[7], hasta contar en la actualidad como una acumulación matemática que puede llegar hasta los 40 años del procesado, en este sentido, el COIP va en contra de los postulados de Roxin, pues aún se cree en el endurecimiento de las penas como medidas de una supuesta rehabilitación, sin que importe más la reparación de la víctima.

Desde otro punto de vista, también se puede señalar que es un avance la institucionalización de la reparación en los artículos 77 y 78 del COIP que definen a la reparación y establecen los mecanismos que se pueden aplicar para su aplicación. Y, que a su vez ayudan a solucionar el conflicto y que la víctima de alguna manera queda reparada por el daño causado, concordando con lo que piensa Roxin.

 Günther Jakobs.

Como es sabido, Jakobs es maximalista y cree en la vigencia de la norma, por encima de todo y a costa de la libertad de cualquier persona. Además, de todo lo investigado no existe material amplio y solido sobre su concepción sobre la reparación, pues considero y me atrevo a opinar que su creencia arraigada en la vigencia del ordenamiento y de la norma, no le permite concebir que la víctima también tiene derechos y, que uno importantísimo de ellos, es la reparación.

Explicando las teorías que legitiman la pena, escuetamente Jakobs señala que: ?cabría hablar de reparación en un sentido amplio, una reparación que el autor, si tuviera una motivación conforme a Derecho, prestaría espontáneamente mediante la renuncia al uso de su libertad.?[8] Drásticamente, se entiende desde su perspectiva que la reparación es renunciar al derecho universal a libertad, olvidando a la vez también, los derechos de la víctima y los mecanismos que serían más adecuados para que el problema que genera la infracción de la norma penal, se solucione de mejor manera, y no solo encerrando al responsable.

En esa misma línea, refiriéndose al dolor que causa la pena, Jakobs señala que el mismo es necesario aun cuando el autor del delito no siga propenso a delinquir, sino como una medida preventiva para que otras personas no delincan, anota que: ?Cuando el dolor penal es utilizado también para la eliminación de riesgos de los que el autor no ha de responder; entonces se exige del autor más que la reparación, siendo así usado como instrumento de política social.?[9] Como queda indicado, Jakobs no ve a la reparación más que como la pérdida de la libertad por el daño causado, pues si el autor sufre más de lo debido, simplemente señala que se está exigiendo más que la reparación, pero, qué reparación, es que acaso los daños causados a la víctima se solucionan con que el autor de delito vaya a la cárcel y pierda su libertad, y que por ejemplo no pueda trabajar para indemnizar a la víctima.

Conclusión

Como se anotó en líneas anteriores, nuestro Código Orgánico Integral Penal tiene una clara tendencia al Derecho penal máximo, en este sentido, si lo que le importa a nuestro legislador es encerrar al infractor bajo y con todos los medios posibles del sistema punitivo ecuatoriano, considero que se alinea al pensamiento de Jakobs al querer que todo aquel ciudadano que infrinja la norma, pierda su libertad, aún por la comisión de delitos leves.

Cabe aclarar, que un amplio número de juristas ecuatorianos concuerdan en que el COIP es de carácter maximalista y que en sus considerandos y algunos artículos de la parte general se inclina ?en teoría? por un Derecho penal mínimo, situación que lo vuelve contradictorio y poco claro a cuáles son las medidas que se deberían tomar para su conveniente aplicación.

En este sentido, al ver citado a dos autores de pensamiento aparentemente opuesto, es difícil y también contradictorio, saber cuáles es la teoría de reparación que el COIP acoge, atreviéndome a aceptar dolorosamente que nuestros legisladores carecen de conocimiento y obedecen a la sensacionalismo cuando crean y promulgan normas, situación que deja vacíos y contradicciones en ellas, como en el tema de la reparación.

Los artículos 77 y 78 del COIP, son un claro ejemplo de la deficiencia legislativa, pues son una copia del Sistema Interamericano de Derecho Humanos, se contempla cinco mecanismos de reparación, sin embargo, no se ha previsto los medios para que los mismos surtan efecto práctico en los casos concretos.

Título Original: La reparación desde Roxin y Jakobs, y su contraste con el COIP



[1] Claus Roxin, Derecho penal parte general T. I (España: Thomson-Civitas, 1997) 108.

[2] Ibíd., 108-109.

[3] Ibíd., 109.

[4] Ibíd., 109.

[5] Ibíd., 110.

[6] El artículo 47 del Código Orgánico Integral Penal establece 19 agravantes, a diferencia de las 5 que establecía el Código Penal derogado.

[7] El artículo 55 del COIP señala que se podrá acumular las penas hasta un máximo de 40 años.

[8] Günther Jakobs, El fundamento del sistema jurídico penal (Lima: ARA, 2005) 51.

[9] Ibíd., 52.

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