Sudamérica termina conflictos

Lunes, 24 de febrero de 2014

Sudamérica termina conflictos

Autor: Oscar Valenzuela Morales

El fallo dictado por la Corte Internacional de Justicia que fuera leído en La Haya el pasado 27 de enero y su aceptación inmediata por parte de Chile y Perú permiten hacer algunas reflexiones.

Trascendencia de los tratados internacionales

La primera es que los tratados internacionales de ninguna manera están burilados en piedra, tal como lo habíamos señalado en otro artículo, pues en este caso el Tribunal con la altura y el peso mundial que tiene la Corte Internacional de Justicia, al fijar la línea media entre Chile y Perú a partir de las 80 millas náuticas medidas desde la costa, modificó la Declaración de Santiago de 1952 y la Convención sobre Zona Especial Marítima de 1954.

En efecto, la Declaración de Santiago de 1952 precisa en su artículo I) que ?la soberanía y jurisdicción exclusivas que a cada uno de ellos corresponde (Chile, Ecuador y Perú) sobre el mar que baña sus respectivos países hasta una distancia mínima de 200 millas marinas desde las referidas costas?. En tanto, la Convención de Lima de 1954 en su artículo Primero señala que ?establécese una Zona Especial, a partir de las 12 millas marinas de la costa, de 10 millas marinas de ancho a cada lado del paralelo que constituye el límite marítimo entre los dos países?.

En el artículo de mi autoría ?Fallo de La Haya Discrepancias Perú-Chile?, publicado en esta Revista el 21 de enero pasado pronostiqué  que ?tal vez podría considerar el fallo otras opciones a partir de las 12 millas marinas de mar territorial?, porque estimaba que si bien es cierto la Corte de ninguna manera iba a desconocer los tratados de 1952 y 1954, tampoco lo haría respecto de la línea paralela que marca el límite marítimo peruano-chileno hasta las 12 millas de mar territorial, señalado como norma jurídica universal en el Art. 3 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

 

La pesca pesó en la sentencia

 

Si bien es cierto que la Corte Internacional de Justicia reconoció el carácter de
Tratados a los instrumentos internacionales citados que fijan los límites marítimos entre Chile y Perú,  el Tribunal consideró que de ninguna manera esos límites se extienden por la línea del paralelo hasta más allá de las 80 millas náuticas medidas desde la más baja marea de la costa chilena.

La decisión para iniciar la línea equidistante entre los dos Estados a partir de la milla indicada se basó en que hasta esa distancia los chilenos realizan labores sustantivas de pesca de la riqueza ictiológica existente en esa parte del mar.

Por falta de elementos suficientes de análisis relacionados con la riqueza ictiología que se encuentra en el mar que baña a Chile y Perú, fundamentalmente atunes, barriletes y anchovetas que se capturan entre las 20 y 80 millas náuticas, nunca me imaginé que la Corte marcaría el inicio de la línea equidistante hasta las 200 millas a partir del límite de la pesca señalada.

 

Sobre esa decisión del Tribunal, que por lo demás considero absolutamente justa, me llamaron la atención algunos artículos escritos en la prensa chilena, en los cuales se resalta que naves de guerra peruana se ubicarían frente a sus costas a 80 millas de distancia, pero metidas 130 kilómetros del límite marítimo de la paralela, y que Chile, a partir del fallo de La Haya, ya no tendría acceso directo a la alta mar.

Foto1: Nuevo Límite marítimo entre Chile y Perú.

Me parece que esas dos apreciaciones carecen de fundamento, porque, de acuerdo con el nuevo derecho reflejado en la Constitución de los Mares, la CONVEMAR, todos los Estados, ribereños o sin litoral, gozan de las libertades de navegación y sobrevuelo, tendido de cables y tendidos submarinos, además de  ?de otros usos del mar internacionalmente legítimos relacionados con dichas libertades? (Art. 58 de la CONVEMAR).

 

Por lo demás, es cierto que el Estado ribereño tiene en la Zona Económica Exclusiva algunas atribuciones de pesca que contribuyen a su propio beneficio, como por ejemplo, está facultado para determinar la captura permisible de los recursos ictiológicos en esa área y para realizar de manera excluyente algunas obras de infraestructura, como islas artificiales, instalaciones y otras.

 

En tal virtud, los temores de algunos analistas chilenos quedan desvanecidos con el estudio de la CONVEMAR, por lo cual tampoco es acertado afirmar que Chile quedará sin salida directa hacia alta mar, porque sus naves, incluidas las de guerra, pueden navegar libremente en la Zona Económica Exclusiva de otro Estado.

 

Lo que falta, y se nota demasiado, es que Perú suscriba la CONVEMAR, tal como lo hizo Chile, Ecuador y una abrumadora mayoría de Estados del mundo. Si el Estado peruano sigue sin adherirse a la Convención de los Mares, de todas maneras sus disposiciones le son aplicables, porque tienen el carácter de universal, las cuales se encuentran en un nivel jerárquico muy superior a la tesis que esgrimen respecto del llamado Mar de Grau, al cual en el Perú se le atribuye mar de soberanía territorial hasta las 200 millas náuticas, hecho que ha sido descartado por el instrumento internacional al que he hecho referencia.


Respecto del Hito 1, en el artículo de marras señalé que ?otro punto que podría considerar el fallo de La Haya sería la reubicación del Hito 1 exactamente a orillas del mar, en el punto ?Concordia?, esta vez sí debidamente protegido de la corrosión de las aguas salinas y del furioso océano?. La Corte mantuvo el Hito 1 alejado de la costa, en la misma posición en que se encuentra ahora, porque Perú lo ha reconocido en parte de su legislación nacional como el lugar exacto desde donde parte la línea paralela que delimita su frontera marítima con Chile.

Hoy, después del fallo, nos encontramos ante una situación sui géneris, pues la frontera terrestre entre Perú y Chile termina en el punto ?Concordia?, distante a 216,25 metros al Sur de donde comienza la línea del paralelo que fija el límite marítimo entre ambos países.

 

Como consecuencia de haber dejado intacta la ubicación del Hito 1, quedó idéntico el triángulo de tierra de un poco más de tres hectáreas y media formado por los puntos ?Concordia?, Hito 1 y el punto donde llega al mar la línea paralela, hecho por el cual seguirá siendo tierra de nadie el área resultante.

 

Por este hecho podrían presentarse altercados y confrontaciones si dentro de esas tres hectáreas y media se introducen fuerzas militares de alguno de los dos países o algún grupo de civiles, como alguna vez quisieron hacerlo diputados chilenos para reivindicar soberanía sobre ese pedazo de tierra (por suerte fueron disuadidos de su intento). Por tal motivo, todavía sigo sosteniendo que lo mejor hubiese sido que la Corte dispusiera la colocación del Hito 1 en el punto exacto denominado ?Concordia?, por un lado, para evitar posibles enfrentamientos entre peruanos y chilenos, y, por el otro, para que las fronteras marítimas y terrestres nazcan en un mismo punto geográfico.

 

Ecuador en el contexto de la demanda

 

Ante la demanda presentada por Perú en contra de Chile, a preocupación fundamental del Ecuador fue salvar cualquier posibilidad de verse involucrado directamente en ella, pues junto con los otros dos países fue suscriptor de los Tratados de 1952 y 1954.

 

Por tal razón, y como ya lo dijimos en otro artículo, Ecuador y Perú intercambiaron notas reversales el 2 de mayo de 2011 en la cual fijaron sus límites marítimos, tal como el primer país lo había proclamado desde los años 50 del siglo pasado, que comienza en el paralelo geográfico 03°23?33.96??S, en el punto donde se encuentra con el meridiano 80°19?16.31??W.

 

En las mismas cartas reversales se indica que la línea paralela se extiende hasta una distancia de 200 millas marinas, contadas a partir del punto del inicio del límite marítimo indicado.

 

En consecuencia, estimo que Perú de ninguna manera intentará modificar ante la Corte Internacional de Justicia el tratado de límites marítimos suscrito con Ecuador en mayo del 2011, basándose en la sentencia dictada en la demanda que había presentado en contra de Chile.

 

En tal virtud, todas las evidencias indican que entre Ecuador y Perú las aguas continuarán calmadas en cuanto a los límites terrestres y marítimos se refiere, los cuales fueron definitivamente fijados, el primero por el acta de Brasilia suscrita el 26 de octubre de 1998, y el segundo el 2 de mayo de 2011.

 

Acta de Charaña.- Precedente entre Perú y Chile

La segunda reflexión que dejó el fallo de la Corte es que me parece mucho más adecuada la negociación directa entre dos Estados para solucionar problemas que los distancian, antes que entablar acciones legales, también perfectamente legítimas y que se encuentran en la Carta de Naciones Unidas  (Art. 33).

Sobre este tema, sostengo que si Chile hubiese reconocido la existencia del diferendo marítimo planteado por Perú en 1986, el que luego fuera reiterado durante la primera década del presente siglo, y se hubiese sentado a conversar primero, a intercambiar posiciones luego y finalmente a negociar con Perú, es casi seguro que habríamos tenido un desenlace favorable para ambos Estados, sin haber concurrido a la Corte Internacional de Justicia.

Ahora, Chile está en el mismo dilema con Bolivia, país que lo demandó ante la Corte Internacional de Justicia el 24 de abril de 2013, para obligar a su contraparte a negociar una salida soberana al mar para el actual Estado mediterráneo.

Existe un antecedente fundamental sobre negociación directa entre Bolivia y Chile para entregar un mar soberano al Estado altiplánico. En efecto, el 8 de abril de 1975 los dictadores, generales Augusto Pinochet, de Chile, y Hugo Banzer, de Bolivia, luego de estrecharse en un fraternal y simbólico abrazo, suscribieron el Acta de Charaña (el nombre del pueblo fronterizo boliviano donde se produjo el encuentro), del cual surgió una propuesta para otorgar a Bolivia una salida al mar, que había perdido durante la Guerra del Pacífico (1879-1873).

Foto 2: Abrazo de Charaña

Foto 3: Bolivia marítimo hasta antes de la Guerra del Pacífico (1879-1883)

La alternativa cocinada en ese encuentro consistió en que Chile entregaría a cambio de territorio (un canje) un corredor de soberanía boliviana de aproximadamente 10 kilómetros de ancho que se extendía desde la frontera de ambos países hasta el mar, desde el Norte de la ciudad de Arica hasta la línea fronteriza terrestre de Chile con Perú.

Sin embargo, como el Artículo Primero del Protocolo Complementario del Tratado de 1929 suscrito entre Perú y Chile manifiesta que ?los Gobiernos de Chile y del Perú no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, en conformidad al Tratado de esta misma fecha, quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán, sin ese requisito, construir, al través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales?, el Estado peruano fue consultado sobre el corredor ofrecido a Bolivia.

Menos de un año después, Perú respondió con algo que ni Bolivia ni Chile se esperaban, que el corredor fuera de soberanía tripartita entre los países involucrados, razón por la cual los gobiernos chileno y boliviano rechazaron al unísono la propuesta peruana y hasta ese punto llegaron las conversaciones chileno-bolivianas, las que se enfriaron nuevamente en 1978 con una nueva y ya casi eterna ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países que dura hasta la actualidad.

Fracaso del Acta de Charaña.

Nuevas negociaciones entre Bolivia y Chile

Según el diplomático boliviano Jorge Siles Salinas, quien fue Cónsul General de su país en Chile entre 1986 y 1987, la propuesta de Charaña fracasó fundamentalmente por la participación negativa de Perú, país que se encerró en  su propuesta de soberanía tripartita en el corredor ofrecido por Chile, y porque Bolivia se mostró intransigente con la exigencia de Chile del canje territorial, pues se dijo en su Estado que Chile exigiría zonas ricas en minerales y agua, algo que no era evidente.

Entonces, ante la disyuntiva del juicio que deberá ventilarse en la Corte Internacional de Justicia lo más adecuado sería, según mi modesto criterio, que se inicien negociaciones directas entre ambos países para terminar con el enclaustramiento boliviano. Si dos dictadores de la envergadura de Pinochet y Banzer pudieron afrontar el tema cediendo territorios de parte y parte, áreas que los militares de cualquier país prometen defender incluso a costa de su propia vida, y si fueron capaces de sentarse alrededor de una mesa para encontrar una solución al problema marítimo boliviano, resulta incomprensible que gobiernos civiles no puedan ser sensibles y escuchar las demandas del otro lado.

Sin embargo, hay que tener conciencia que  gobiernos civiles podrían asumir una actitud mucho más cautelosa para afrontar temas de entrega territorial, pues existiría una crítica de la opinión pública que pudiera afectar la imagen de aquellos, cosa que no existe en los gobiernos de facto.

Sobre el tema, el ex Cónsul Siles Salinas, en una entrevista reciente al diario paceño La Razón, recordó sus conversaciones con dirigentes del Partido Demócrata Cristiano chileno, quienes le advirtieron que debía acelerar un acuerdo con Chile, pues, caso contrario, en un gobierno democrático posterior a Pinochet sería muy difícil de alcanzarlo.

Ahora es una realidad que las conversaciones están estancadas entre ambos países, por lo cual, si no se cambia de actitud, el desenlace final del diferendo que Bolivia mantiene con Chile comenzaría a resolverse cuando la Corte disponga el inicio de negociaciones directas entre ambos países.

Pero todavía nada está dicho como última palabra, pues a nivel informal se ha avanzado y existe presión interna en ambos países para que acerquen posiciones. Entre esas presiones se encuentra la reunión de expertos internacionalistas de Bolivia, Chile y Perú realizada entre el 9 al 14 de septiembre del 2006 en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, cuyo objetivo fue buscar alternativas a la mediterraneidad del país altiplánico.

En ese encuentro, los 12 académicos (cuatro por país) que firmaron el Acta de Lovaina concluyeron en tres alternativas con algunas inclusiones adicionales para otorgar a Bolivia una salida soberana al mar. La primera tesis fue la ?integración de un corredor y un espacio trinacional?,  que es una síntesis de la propuesta chileno-boliviana de Charaña de 1975 y la contrapropuesta peruana de un año después, la cual incluía el uso de caminos para robustecer los espacios costeros y amazónicos de los países, propuesta orientada a beneficiar la producción agrícola campesina y otros recursos económicos de la zona. La segunda fue establecer un ?enclave boliviano soberano en la región de Antofagasta?, específicamente a través de la construcción de un polo de desarrollo en el ahora desaparecido y ruinoso  puerto de Cobija (antiguo puerto boliviano donde, entre paréntesis, vivió parte de su exilio el ex Presidente ecuatoriano el general José María Urbina), lo cual permitiría el libre acceso de ciudadanos bolivianos a través de territorio chileno para llegar a Cobija. La tercera opción fue el corredor boliviano que refleja la propuesta de Charaña.

Como se observa, para terminar con el enclaustramiento de Bolivia en el altiplano hay varias opciones posibles que se podrían auscultar antes de la iniciación del juicio de La Haya.

América del Sur: continente pacífico de soluciones

El fallo de La Haya dejó en evidencia que en América del Sur se acabó el tiempo de los halcones, que son aquellos sujetos que tienen una mentalidad guerrerista para solucionar los problemas entre los países, a los que se suman muchas veces voces de militares que hacen declaraciones imprudentes que calientan el ambiente entre los Estados.

En el caso de la demanda peruana ante la Corte Internacional de Justicia fuimos testigos como algunos almirantes chilenos y peruanos se mostraban los dientes de lado y lado, exacerbando ánimos a ambos lados de la frontera.

Hoy otras son las realidades sudamericanas, que evidentemente son muy distintas a las de los siglos XIX y XX , cuando países llegaron al enfrentamiento armado por problemas territoriales, mientras otros estuvieron muy cerca de solucionar sus temas mediante el uso de la fuerza militar.

Estimamos que con el fallo de La Haya se acabó el tiempo de los nacionalistas que pululan en todos los países, especialmente en el Perú, el país que fue el más golpeado por la Guerra del Pacífico, como es el caso del propio Presidente peruano Ollanta Huamala, reconocido etnocacerista (en memoria del general peruano Andrés Avelino Cáceres, quien durante la Guerra del Pacífico fue la piedra del zapato de los soldados chilenos) que representaba el ala dura en la demanda en contra de Chile, pero a la hora de juntarse con su homólogo del Sur mostró ecuanimidad y altura, portándose como un verdadero estadista.

 

Conclusiones

En América del Sur todavía algunos países deben afrontar algunas demandas presentadas ante la Corte Internacional de Justicia, como la nueva presentada por Nicaragua en contra de Colombia.

Chile tiene la posibilidad histórica de afrontar una encuentro bilateral con Bolivia o trilateral que incluiría a Perú, para solucionar la mediterraneidad boliviana, a través de una negociación justa para las partes.

Es imposible consolidar los procesos ineludibles de integración económica, política y social que estamos viviendo en Sudamérica, si existen países, como Bolivia y Chile, que permanecen por años (la última desde 1978) con sus relaciones diplomáticas rotas.

Perú debe adherirse a la CONVEMAR, más aun cuando fue uno de los Estados que impulsó las 200 millas de mar soberano desde 1947, que se reflejó en los Tratados de 1952 y 1954 y en las Conferencias que concluyeron con la suscripción de la Constitución del Mar.

Entre Ecuador y Perú ya no existen problemas por resolver en materia fronteriza, por lo cual sus procesos de acercamiento deben continuar profundizándose, tal como lo están haciendo Chile y Perú después del fallo dictado por la Corte Internacional de Justicia.

Oscar Valenzuela Morales

Abogado, Magister (c) en Ciencias Internacionales, Universidad Central del Ecuador. Secretario Ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Estudios Internacionales.

 

Change password



Loading..